El segundo consenso de la European Atherosclerosis Society, de 2020, parte de una conclusión que el primero ya había establecido con evidencia epidemiológica, genética y de ensayos clínicos: el colesterol LDL es una causa de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, no solo algo que la acompaña.
Este segundo documento se ocupa del cómo. Describe que las partículas LDL entran a la pared de las arterias, quedan retenidas y desencadenan procesos que alimentan la placa a lo largo de décadas. También recuerda que la enfermedad empieza temprano: estudios de imágenes encuentran placas sin síntomas en una proporción importante de adultos de mediana edad.
El consenso reconoce que otras partículas con ApoB —las ricas en triglicéridos y la lipoproteína (a)— también participan, aunque su detalle queda fuera de ese documento.
Qué conviene tener presente
Que el LDL sea causal no dice cuál es el valor adecuado para cada persona. El riesgo individual combina muchos factores y se evalúa con un profesional.